“Homeless”

                                                                                       
        
                                   … Domingo tarde en el parque, se acercan dos guardias y me dicen que van a cerrar. Les digo que voy
                                   caminando hacía la
salida. No es la primera vez que me pasa, que me echan de mi nuevo hogar…
                                   …
                                   Me cuesta incorporarme, cambiar de postura, es el frío, o mejor dicho la humedad que da de beber a todos
                                   estos árboles.
Recuerdo esa sensación. Me acuerdo cuando te desnude al segundo concierto, cuando tus ojos
                                   no podían dejar de
mirarme; como los de un niño la primera vez que ve nevar sobre su piel. Tres semanas
                                   después me
llamabas por mi nombre "chico triste", pero solo yo no sabía que eras
tu la que llorabas en blanco
                                   y
negro, cuando yo aún soñaba en color… Pero todo giro, inesperadamente, como ocurría en todas esas
                                   películas
que devorábamos entre polvo y polvo: al momento arriba, en un instante abajo. Cuando crees tenerlo
                                   todo, te quedas sin nada; sin el techo que no pensaste que perderías jamás. Y ahora, que a empezado esta nueva
                                   función, ya no te veo entre el público. Mi vida en el parque es como el río que lo atraviesa,  casi
silencioso.
                                   Me creo un fantasma en su castillo, que en vez de cadena, arrastra su sombra, y lo que le queda para beber esta
                                   noche, como no… Soy como el río que no suena, en el que nunca te vi mojarte. Una vida perseguida por un sueño..
                                   Te mato la ambición, que a la vez, sobrepaso todas mis ganas de tenerte. Me obligaste a elegir: entre el
rock
                                   and roll, o mi muerte a tu lado, y aunque cualquier otro
hubiera elegido tu opción, yo reconocí pronto esa canción
                                   tantas veces interpretada. Las chicas malas, sabemos donde van, pero para ser mala no solo hay que quererlo:
                                   Hay que cerrar los ojos,
apretar los dientes y comerse todo el orgullo…. Saber hacer daño sin
mirar atrás, tal y
                                   como tu, tan bien sabías hacer….
                                   Lo nuestro fue como la pintura, o cualqueir otro arte clásico. ¿Demasiado clásico, verdad? Como un cuadro que
                                   al principio te gusta, y te hace hasta cierta gracia, y, al final, termina cansandote, te
sobrecarga y terminas apartando
                                   la mirada lentamente, hacia abajo , hacia donde más duele…
                                   No sabes lo difícil que fue mirarte a la cara al llegar a casa cada noche… Para los demás, igual fuimos como un foco
                                  de calor, una bomba acústica con final retardado de la que no sabían  huír.
                                   Ahora, he vuelto, después de perderlo todo, a sentirlo. Por eso vuelvo a este parque, nuestro parque, sin los restos
                                   de mi tragedia, sin dinero, sin comida, y, por
supuesto, sin ti… Que me abandonaste en cuanto este barco, al que
                                   no subiste nada convencida, hizo
aguas. He vuelto, para pasar lo que queda de invierno entre cartones, en
este
                                   banco, nuestro banco. Donde antes tu cruzabas la
piernas si venía alguien, ahora cruzaré yo las mias por el frío y la
                                   nostalgia de lo que creí ser. Pero recuerda,
aunque nos cueste creerlo, nadie es del todo imprescindible…Y tu, para
                                   entonces, ya eras lo más prescindible de mi vida. 
                                  
                                   Me quedan fuerzas, si, y  no las malgastaré buscando un recuerdo que no llega.

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2 respuestas a “Homeless”

  1. Eva dijo:

    Creo que a mi tambien me quedan fuerzas.¿Me haces un hueco bajo tus mantas de cartón?…un abrazoeva

  2. Iñaki Estévez Muñiz dijo:

    En este parque, y más concretamente en ese banco al que me refiero, siempre habrá sitio para todos y más para alguien como tu..Gracias Eva

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